el búho en radio

EL BÚHO EN RADIO SÁBADOS DE 12 A 13
AM 1010 ONDA LATINA


miércoles, 20 de febrero de 2013

DESBORDAR


por GABRIELA MÁRSICO






El director Alex Tossenberger (Gigantes de Valdez, 2007) toma un hecho real –la creación de un taller de periodismo y escritura dentro del psiquiátrico Borda coordinado por tres jóvenes psicólogos a fines de los años 80– para recrearlo en el filme Desbordar nombre que toma de la revista publicada por entonces, fruto de la producción escrita de los internos además de colaboraciones de renombradas figuras de la cultura tales como las de Alfredo Moffat y Vicente Zito Lema, así como también las de Hebe de Bonafini o del juez Eugenio Zaffaroni. 
El mismo Tossenberger ha declarado: «A mí me preocupa qué representaciones se tienen de lo que es la salud mental y la locura. El anhelo con la película es poder trabajar en las representaciones. La película apunta a la aceptación de la diferencia».
Los problemas en Desbordar surgen justamente a la hora de construir un modo de representación de la locura. Estos modos de representación en el cine están basados en el arquetipo o estereotipo del enfermo mental. Se explota el lado romántico de la locura: el genio o artista. Y por otro, el lado estigmatizador: el loco criminal.
El silencio de los inocentes
El hospicio es la institución más degradadora de todas, incluso más que la cárcel. Porque aquí al interno se lo despoja de lo más íntimo: de su identidad. La historia clínica es desechada, y la medicación pasará a ser el único tratamiento de su enfermedad. Se condena al interno a un ocio forzado y vive –como bien lo dice un personaje– en un mundo sin tiempo. Así se lo animaliza y el interno termina como un vegetal. Pierde la palabra. Vale decir, se pierde a sí mismo.
El taller de escritura surge a partir de una concepción transformadora de la salud mental, logra entre otras cosas, como se verá en el filme, recuperar la palabra, el diálogo, restituir el vínculo terapéutico entre médico y paciente, revirtiendo así la cosificación y devolviéndole al interno su condición de sujeto.Este es el poderoso punto de partida del filme que podría haber generado una indagación seria, profunda y comprometida con la realidad de la salud mental, en vez de producir una vez más un discurso mistificador de la locura propio de la ideología dominante.
Cualquiera que haya visto la población de los hospicios comprobará que lejos de encontrarse con gente pintoresca, locos lindos o de atar, verá a linyeras, gente muy pobre que deambula como zombis de manera desesperanzada, o bien, dormita en cualquier lugar. Muchos de ellos podrían recuperarse si contaran con un tratamiento adecuado.
Lo terrible, la locura, no está dentro de la mente de los pacientes, sino en las condiciones infrahumanas a las que son sometidos: el estado ruinoso de los edificios, la suciedad, la falta de recursos materiales y humanos, la falta de gas, de agua, de electricidad –incluso sorprende que puedan aplicar tratamientos de electrochoques– y por otro lado, la sobre medicación, bien llamada chalecos químicos, que mantiene a los internos bajo control.
Estas miradas condescendientes y falsas resultan en una distorsión y manipulación que reproducen y siguen perpetuando la discriminación y la estigmatización de la enfermedad mental, representaciones, por otra parte, que deforman el imaginario colectivo dejando como agente residual el miedo que se le sigue y seguirá teniendo a lo desconocido, es decir a la locura. Instala a la locura en un limbo o nirvana pla-centero, o bien en un lugar de terror. 
Atrapado sin salida
Desde El gabinete del doctor Caligari, Alemania, 1933, hasta El club de la pelea, Estados Unidos, 2004, o más recientemente Memento (2009) el cine ha transitado el tema de la locura con diferentes resultados. Cuando se ha tenido la intención de mostrar la enfermedad mental objetivamente para hacerla comprensible para el espectador se ha llegado muy lejos y ha resultado una experiencia rica e iluminadora. Valgan como buenos ejemplos los filmes mencionados. Sin embargo, cuando el objetivo ha sido la explotación comercial de la locura, por otro lado, una tentación difícil de resistir para algunos cineastas, con el fin de atraer espectadores a través del morbo, el resultado ha sido el mismo que con Desbordar. Desolador.No sólo porque desde el punto de vista cinematográfico no logra destacar en ninguno de los rubros, tanto es así que algunos de ellos parecen, lisa y llanamente, haber sido pasados por alto, bastaría con mencionar guión, no hay historia sino retazos y fragmentos que no logran alcanzar dirección alguna ni sentido, montaje o iluminación…
El filme, en términos dramáticos es fallido. En primer lugar porque los personajes no han sido bien trabajados. No tienen historia. Irónicamente, el filme calca y reproduce lo que ocurre con la psiquiatría argentina. Poniendo de relieve dos rasgos que la caracterizan: la inmovilidad, es decir su falta de dinamismo, y el anacronismo, tomando así una concepción jerárquica, autoritaria y no dialéctica de la conducta. Se toma al paciente-personaje como un ser ahistórico. Se lo despoja de su experiencia personal, de su cultura y de su identidad. Los médicos auspiciados o bien regenteados por los laboratorios contribuyen a la cronificación del paciente con sobre medicación, dejando de lado su historia clínica, ya no importa quién es ni de dónde viene, y este hecho, quitarle la historia de vida es quitarle su identidad.
No sorprende que el filme Desbordar haya sido declarado de interés cultural y distinguido por el gobierno de la ciudad autónoma de buenos aires por iniciativa de la diputada María Elena Gadeo. Ya que entre las instituciones que generan ideologías de apoyo a la psiquiatría, se encuentran el Ministerio de Educación y la Iglesia. 
Este tipo de discurso cinematográfico reaccionario y retrógrado permite que el funcionamiento de los hospicios y centros de salud mental siga como está sin ser cuestionados, ya que al igual que las cátedras de la universidad siguen en manos del mismo grupo de poder.
Recomendamos ver el filme realizado por Marcelo Céspedes Borda: un llamado a la razón. Y esperamos que en un futuro no muy lejano sean los mismos internos agrupados en las comunidades autogestivas y alternativas –Frente de Artistas del Borda, Cooperanza, la Colifata– sean los que encuentren un camino paralelo o una solución insólita para hacer una película que los represente como de verdad son.

SE VIENE DEPORTIVO BALVANERA


Por Cayetano Zemborain

              Sembrar una semilla sobre las veredas de nuestro barrio parece insólito, descabellado, imposible. La imaginación todo lo puede, entonces lancemos esa semilla que tengo en la mano, porque quizás mañana crezca un árbol, un frondoso deportivo Balvanera. Porqué no apelar al entusiasmo de los vecinos, a  ese sentimiento que nos une por esas calles can-tadas por el tango, arrulladas por un bandoneón y vigiladas tras la mirada del malevo Muñoz que paraba en la esquina de Lavalle y Junín. Alguno dirá para qué más ante tanta identidad que caracteriza a esta geografía herida en pocos años o alegre, explosiva y transitada; para qué más agregarle a tanta abundancia de policromías marcadas por la convivencia de porteños, provincianos y extranjeros, de habitantes en casas, departamentos, hoteles y conventillos.
               Por eso mismo, porque tanto color distinto necesita una institución que definitivamente provoque el sentido de la pertenencia. Un club lo sabemos le da la voz, los colores, le da la garra y la unidad de un solo corazón entre miles, así pasa en Boedo, en la Boca, en Almagro, la Paternal, Liniers, Núñez y todos los que me olvido y ustedes pueden recordar.
              Primero hay que tener , como decía, el entusiasmo de querer que sea, después estar presente en la primera asamblea a la que convocaremos seguramente en un espacio amplio que nos preste alguna de las tantas instituciones  existentes por aquí o por qué no en el teatro Empire o el Sha.
     Allí se labrará la primera acta fundacional, se escucharán las voces de las vecinas y de los vecinos. Sugerimos, apuntamos que evitemos caer en Sportivo, club, atletic, hablemos con nuestro idioma. Como toda asociación civil deberá tener su estatuto, sus auto-ridades, un domicilio legal por razón de los requisitos que exige la Inspección Federal de Justicia y para el final cerrados aplausos. Los colores, el himno, los cantos de la hinchada vendrán después.
        En este devenir o porvenir de un futuro Deportivo Balvanera, hay que traer a la memoria los orígenes, el nacimiento de todos los clubes existen-tes en esta cosmopolita Buenos Aires y después los que surgieron a lo ancho y a lo largo de nuestro país. Muchos de ellos acunados con los primeros acordes de nuestra música ciudadana y bailongos orilleros, acompañados por la creciente inmigración de sucesivas oleadas de españoles, italianos, judíos, ingleses, polacos, turcos, armenios y de otras latitudes que vinieron a forjarnos la patria.
     Decía traer a la memoria, para expresar que aquellas asociaciones culturales, sociales y deportivas tuvieron el germen en la amistad, en la voluntad de reunirse con distintos fines, por supuesto siempre altruistas, a manera de hacer converger a niños jóvenes y adultos para darle cabida al contenido de un barrio, a esas vidas que después tendrían la idiosincrasia de la pasión y el amor por una cuadratura, unos colores y una parroquia, una escuela y una biblioteca. Baste recordar, a la primera institución señera en ese transcurrir lento pero firme como lo fue el Club Alumni, del que dijera en rico diálogo reciente el poeta Antonio Requeni ser todavía hincha no obstante haber nacido en Avellaneda, aunque ya aquel campeón por nueve temporadas seguidas no esté más pero que aún sigue vivo.
     Sí, presente memoriado, aplaudido, antorcha primera del fútbol argentino. Nació allá por 1898, casi contemporáneo con el famoso tango «El Choclo», año también en que mi abuelo egresaba como Profesor Nacional de la gloriosa Escuela Normal «Mariano Acosta», un icono todavía hoy de Balvanera. Tango creado por Don Ángel Gregorio Villoldo y ejecutado en 1903 en el restaurante «El Americano», en el local situado hoy en Tte. General Perón 966.

    Ya que trajimos  a colación «El Choclo», digamos que la hermana del autor explicó que su nombre provenía de la denominación asignada a un personaje malevo y fioca, que paraba en el barrio de Balvanera, con precisión en Lavalle y Junín.Un par de yanquis lo copiaron malamente con una pieza que llamaron «Besos de Fuego», dejando el rastro de la admiración por esa música que recién asomaba y caía por las veredas porteñas, al igual que la suave llovizna de este interminable agosto de 2012. Parte de su letra nos ofrece la oportunidad de darle manija a este fueguito encendido del Deportivo Balvanera. Vayan entonces para ustedes la enorme poesía de Don Enrique Santos Discépolo que le acercó a la música de don Ángel estos versos definitivos: «Con este tango que es burlón y compadrito/ se ató dos alas la ambición de mi suburbio».
      Esas dos alas que vuelen ahora.

Para adhesiones comunicarse escribir al correo:
cayzem@yahoo.com.ar  

ÁCIDO


VOLVERÉ Y SERÉ MICRONES «PARA TODAS Y TODOS»


por: DE ANGELIUS


 Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantiene a la población en vilo. 
(Ezra Loomis Pound)

Por si no me conocés me llamo ÁCIDO. Hace más de diez años me agarré una laringitis que me dejó mudo, o, quizá, fue otra cosa y no me di cuenta. Tal vez fue una mordaza o la letra chica con la que suelo alimentar mi cuerpo, la que se diluyó con el alcohol de la penúltima borrachera, porque, con la última la hinchada gritó: VOLVEEEEEEEE!!!!!!!!! Y aquí estoy. Mirá que pasaron cosas che. Pasaron tantas que cambié el alcohol por la botella de plástico con jugo de limón. Si no cómo voy a pensar. De qué voy a hablar. Para empezar a calentar motores me la agarré con el castellano. Qué pocas palabras que usan los comunicadores sociales y los ministros. CORRECTO! (no todo lo acertado y sin faltas está conforme a las reglas); FUNDAMENTALMENTE (que espantoso adverbio de modo. Indigerible. Se te queda atravesado en la garganta como el huesito del pollo y dale que le dan sin asco al adverbio a cada dos minutos).

     ESTAMOS AQUÍ PARA AGARRAR EL PROBLEMA (cómo se puede agarrar algo tan subjetivo como un problema?)  También tenemos a los que dudan porque la tableta va más lenta que la voz, a los que hablan de corrido sin puntos ni comas, a los que son monótonos,  al  que gesticula en exceso y a los que no saben qué hacer con las manos. Puf. Estoy agotadísimo. Mi cabeza hace cof cof. Quiere suprimir «MENTE» y se agarra esos piojos insoportables que te hacen costras en el bocho protector de neuronas inútiles. Tal es así, que me confundo. Creo que me perdí la última clase de Educación Cívica o como se llame. Esperá que agarro los libros. Como abandoné el colegio con el limón de oro y los tiempos cambian, viste, tengo la duda del millón. Para cambiar un artículo de la Constitución Argentina (sagrada Carta Magna), esperá que hablo con propiedad (no horizontal que está cara por estos tiempos, (ojo no voy hablar del dólar, si especulaste con eso, sos un mal pensado)), para REFORMAR un artículo, no era que teníamos que votar constituyentes o me equivoco. Sabés, tengo el documento nuevo y quiero ponerle más sellitos. Es así o me arrancaron la hoja del libro? Te lo digo por la RE RE RE. RE segunda nota musical, después viene MI, (la tercera, ni te cuento, es como el cambio de los coches, afina la escala musical). FA, bue, si vamos con las siglas: no es FÁCIL resolver este problema de la RE RE RE. RECUERDA RESISTE a las REGLAS de juego. Insisto. Me llamo ÁCIDO. Duermo con la mamadera llena de jugo de limón tucumano, el que nos dejan saborear en ARGENTINA, porque si no lo sabés, pa’fuera van los cajones llenos, pa’nosotros no dejan el exprimido. Y qué caros están. Uno me sale la tercera parte de  6 (pesos argentinos actualizados a la fecha de hoy). Querés que te cuente qué hago con el resto de los 6. Otro día te digo en qué me los gasto. Tengo que sacarle lustre a las nuevas 2 monedas de 2 que guardo en el monedero.